Colgado en “Documentos” nuevo R.D. sobre el Instituto de España y las Reales Academias

Colgado en “Documentos” nuevo R.D. sobre el Instituto de España y las Reales Academias

En la pestaña “Documentos” de nuestra web (y dentro de ésta en su sección de “Legislación”), hemos colgado el reciente Real Decreto (septiembre de 2010) que regulará de aquí en adelante al Instituto de España, organismo del que dependen las ocho Reales Academias de ámbito nacional afincadas en Madrid y también las Reales Academias asociadas de ámbito regional, provincial o ciudadano. Es interesante que se conozca su preámbulo, a través del cual se justifica la relación de dicha institución con todas las Academias, incluso con las de nueva creación no realengas, promovidas en diversas autonomías españolas, las cuales pueden también asociarse.

Es todavía una asignatura pendiente de nuestra RACBA la consolidación de su status jurídico en el marco de la Autonomía Canaria, después de la transferencia de la misma a nuestra Comunidad Autónoma desde el Ministerio de Educación del Gobierno Central en el marco de la LOTRACA. Es cierto que el Estatuto Autonómico de Canarias contempla la integración de las Reales Academias en nuestro Gobierno Autónomo, pero sin que éste haya regulado hasta ahora dicha integración. Junto con la Real Academia Canaria de Medicina, la RACBA pretende proponer la creación de un organismo integrador de las Academias canarias, realengas y no realengas, tal como existe ya funcionando con eficacia en varias comunidades autónomas como Murcia, Asturias, Madrid y Andalucía.

Las Academias canarias no son en su ámbito ni ciudadanas ni provinciales, sino autonómicas, lo cual, para la dinámica académica de carácter presencial, conlleva una dificultad diferenciada al estar nuestra autonomía fraccionada en islas y tener sus miembros que desplazarse entre unas y otras y realizar al menos una pernoctación, pagando por lo tanto un alto costo para reunirse. Con esta y otras dificultades, sin embargo, la voluntad de los Académicos ha favorecido que, pese a los presupuestos de miseria (siempre inciertos) con que operan, las Academias vayan desempeñando en lo posible sus tareas.



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