22 de abril: acto conmemorativo del centenario del nacimiento de Alonso Reyes Barroso

22 de abril: acto conmemorativo del centenario del nacimiento de Alonso Reyes Barroso

La Real Academia Canaria de Bellas Artes y la Asociación Cultural “Desde la sombra del almendro”, celebrará, el próximo lunes 22 de abril, a las 19:30 horas, el acto conmemorativo del centenario del nacimiento del escultor canario Alonso Reyes Barroso (1913-2013), una cita ineludible para rescatar su figura y su obra del olvido. El acto se celebrará en la sede de nuestra Corporación, Plaza Ireneo González, 1, de la capital tinerfeña.

Las palabras de Carlos Pérez Reyes, en su obra Escultura canaria contemporánea (1918-1978), son valiosas para aproximarnos a Reyes Barroso:

“Con su enorme cuerpo de luchador canario o de gladiador romano, fue Alonso Reyes Barroso una de las figuras menos complicadas de cuantos forman el panorama artístico de nuestras islas.

alonso_reyesNacido en Santa Cruz de Tenerffe el 12 de abril de 1913, tras una infancia más o menos necesitada, terminará como ayudante del escultor tinerfeño Nicolás Granados, convirtiéndose, aparte de su único discípulo, en una suerte de padre responsable para el joven Alonso. Es durante este período cuando Alonso Reyes aprende el quehacer escultórico, al tiempo que realiza estudios de bachillerato nocturno, así como los de contabilidad, con don Recaredo González. Tras la muerte de Granados, queda como heredero de su estudio, que había sido uno de los lugares clásicos de tertulia artística de Santa Cruz, siendo igualmente depositario de todos los bocetos del maestro. No obstante este legado, la situación económica no es boyante, a pesar de algunos encargos como el de la Victoria para el monumento a los caídos de Santa Cruz de Tenerife, consecuencia de la directa intervención del jefe del Mando Económico de las islas, el general García Escámez, o la realización de algunos retratos. merced a la gestión generosa del patriarca de los acuarelistas canarios, don Francisco Bonnín, logra el dinero suficiente para ir a estudiar a Sevilla en 1949, en su Escuela de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, estudios que culminarán en 1954. Curiosamente será a partir de esa fecha cuando será menor su producción, totalmente embebido por su actividad docente en los Institutos de la capital, para los que logrará ganar oposición años después. En los últimos años, diversos quebrantos familiares, en especial el fallecimiento de su esposa, han hecho que su actividad se redujera ostensiblemente. En el campo temático su contacto con Granados le hizo cultivador al igual que su maestro del retrato-cabeza, no faltando tampoco algunas incursiones hacia el género religioso, habiendo anidado en su pensamiento la idea de crear una escuela de imaginería, que no llegó nunca a cuajar.

Técnicamente demostró gran dominio en el modelado, con especial preocupación de la transcripción de los menores rasgos anatómicos. Entre los distintos materiales empleados no faltan los más tradicionales, barro, yeso, bronce, piedra, madera, aunque hayan sido los más baratos, por razones obvias, los más empleados. Su obra se mueve dentro del realismo conocido en el taller de Granados, y al que prácticamente será siempre fiel; en las últimas hace algunas incursiones hacia un indigenismo más monumental con ese substrato realista, como demuestra su «Mujer canaria» y otras estilizaciones como en el «Peso ligero»”.

 Invitacion_Acto_Alonso_Reyes.pdf 117.96 KB 



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