Romero Mateos, Ángel

Académicos

Antiguos académicos

Romero Mateos, Ángel

Datos personales

Lugar de nacimiento: Cádiz.

Fecha de nacimiento: 29 de noviembre de 1875.

Lugar de defunción: Santa Cruz de Tenerife.

Fecha de defunción: 15 de marzo de 1963.

Fecha de su ingreso como Académico de Número de la RACBA

6 de agosto de 1913.

Formación y especialidades

PINTOR y EMPRESARIO.

Su padre, Ángel Romero Tardido, buen dibujante y grabador, estableció hacia 1860 en Cádiz un modesto taller litográfico, el primero que allí hubo, con el que prosperó. En 1869 se casó allí con Enriqueta Mateos Herrera, hija de un farmacéutico, y seis años después nació en el seno de aquel matrimonio nuestro pintor. La creciente demanda desde ultramar hizo acariciar al empresario la idea de emigrar a Cuba para establecer allí su negocio, pero prefirió trasladarse a una encrucijada marítima internacional como Tenerife, donde desembarcó con su familia en mayo de 1880, llevando sus máquinas y útiles y dos empleados especializados. Tenía nuestro futuro pintor apenas cuatro años y medio de edad.

El niño Ángel Romero Mateos se familiarizó bien pronto en el taller familiar con las técnicas y secretos del oficio y, dada su buena predisposición artística, fue encomendado tras su formación escolar al pintor y antiguo miembro numerario de la RACBA José Lorenzo Bello, quien lo introdujo en las disciplinas del dibujo y de la pintura. Marchó a Cádiz para seguir su formación en la Academia de Bellas Artes de su ciudad natal, y luego a Madrid, a la de San Fernando, donde fue discípulo de José Moreno Carbonero. Pero pronto le aburrieron las enseñanzas académicas y se fue a tomar clases privadas al estudio del pintor Manuel Domínguez Sánchez, y poco después (1901) al de Joaquín Sorolla, que fue quien verdaderamente le abrió los ojos a los secretos de su nuevo arte.

De Sorolla aprendió Ángel Romero el tratamiento de la luz en sus cuadros: la luz radiante, las sombras calientes y el empleo de los colores más rutilantes, donde los objetos al sol no son meras formas iluminadas, sino que reverberan y despiden luz propia. Había llamado ya la atención la pintura de Romero en la Exposición General de Bellas Artes de 1899, especialmente por su gran sobriedad y sus tonalidades oscuras al servicio de su particular visión del realismo social; pero en sus participaciones posteriores, y sobre todo desde que asumió las mejores enseñanzas de Sorolla, cuya influencia siempre estuvo desde entonces presente en sus obras, fue afianzándose una personalidad magistral y prometedora durante un quinquenio en el que nos legó sus obras más llamativas.

Al enfermar y fallecer su padre hubo de hacerse cargo en Tenerife de la empresa “Litografía Romero”, lo que asumió con tanta responsabilidad y talento como impulso innovador. En 1905 abandonó, efectivamente, la pintura, y se dedicó de lleno a elevar hasta el máximo perfeccionamiento lo que en principio fue un modesto taller litográfico, transformándolo en una de las más importantes industrias del Archipiélago Canario, sin par en la especialidad de las artes gráficas.

Pero tal vez animado por el interés del entorno y por sus éxitos del pasado, retomó esporádicamente la pintura desde finales de los años cuarenta, dando fiel continuidad al estilo en el que la había dejado. A principios de mayo de 1955 organizó el Cabildo de Tenerife, a través del Círculo de Bellas Artes, una magna exposición antológica de su obra, en la que se le rindió un gran homenaje, y al año siguiente asumió la presidencia de la Real Academia Canaria de Bellas Artes.

Ángel Romero Mateos perteneció al grupo de artistas que configuraron la renovada RACBA reimplantada en 1913. Ahí estuvo en todo momento desde entonces, aunque sin querer asumir cargos de gestión, hasta la muerte del presidente Arturo López de Vergara y Albertos en enero de 1956. Desde entonces desempeñó la presidencia hasta su fallecimiento, acaecido en 1963. Realizó en ese septenio un intento de renovación en la corporación que tropezó con las reticencias del gobierno civil hacia las personas propuestas para ingresar en ella. Fue en el periodo de su presidencia cuando logró que desde Madrid se le confirmara oficialmente como presidente (lo que no logró López de Vergara) y se decretara para la corporación su condición de “Real Academia de Bellas Artes”. Pero esa época presidencial suya, de la que carecemos de documentos, es todavía un periodo pendiente de mejor estudio.

Obras

Toda la obra pictórica de Angel Romero denota la mano de un magnífico maestro. Cultivó con extraordinario talento y gran penetración psicológica el retrato, pero tal vez su tarea más llamativa sea la que realizó a principios de siglo en Tenerife durante los estíos, cuando estaba plenamente dedicado a la pintura, confrontado directamente a la naturaleza e incursionando en el realismo folclorista insular. Produjo entonces obras en las que se capta de manera singular la luminosidad de la atmósfera tan especial de Canarias. Así llaman la atención cuadros como “De vuelta del mercado”, “Hogar canario”, “Después de la cena”, “Lecheras de Tenerife”, “Romería”, “Lagar en Tegueste”, “Tres generaciones”, “Levantando tomateros”… Especialmente llamativo, por lo avanzado del concepto pictórico, es el tratamiento geológico en los primeros planos de su obra “Erupción del Chinyero”.

Bibliografía

Dr. Diego GUIGOU (Jr.): Disertación leída en la magna exposición del artista de 1955 e incluida en el artículo: “La Exposición del pintor Ángel Romero Mateos. Fue inaugurada solemnemente en los salones del Cabildo Insular de Tenerife. Notable disertación del Dr. Guigou sobre la calificada obra del notable artista“. Diario LA TARDE: Martes, 3 de mayo de 1955, pp. 2 y 8.

Interesa también la Entrevista que le hace a Romero el periodista ALMADI seis días después en el mismo periódico LA TARDE: Lunes 9 de mayo de 1955, p. 3, incluyendo un retrato a plumilla de Romero realizado por J. Davó.

“Fallecimiento de don Angel Romero Mateos“. Amplio artículo necrológico publicado por el diario LA TARDE el 15 de marzo de 1963, incluyendo una foto del artista. Sólo dicho periódico se hizo eco del deceso de Romero, del que tampoco se publicaron esquelas mortuorias.

Fernando CASTRO BORREGO: “Ángel Romero Mateos.  Análisis del costumbrismo en la pintura canaria”. Texto para el catálogo “Ángel Romero Mateos: exposición antológica”: Sala de Arte y Cultura, La Laguna (18 octubre – 2 noviembre 1976), organizada por la Caja General de Ahorros y M.P. de Santa Cruz de Tenerife.

Carmen FRAGA GONZÁLEZ: “Dos pintores gaditanos en Tenerife”, en Anales de la Real Academia de Bellas Artes de Cádiz, nº 3  (1985), pp. 7-16.

X