Museo Histórico Virtual

Henríquez Hernández, Rubens

de artistas en Canarias

Arquitecto

Rubens Henríquez Hernández

Los Llanos de Aridane, La Palma, 1925. Santa Cruz de Tenerife, 2017

Desde la isla de La Palma, y en la década de 1940, el joven Rubens Henríquez se trasladó a la ciudad de Barcelona para estudiar arquitectura. Era un período histórico muy difícil tras la Guerra Civil española, caracterizado en el arte y la arquitectura por la reivindicación de las esencias regionales en una exaltación de un nacionalismo de corte imperial. En ese contexto también tardo academicista, estudiaron y se graduaron en 1951 un pequeño grupo de arquitectos muy relevante para la historia de la arquitectura española del siglo XX. Eran personas tales como Oriol Bohigas, Josep Martorell y también los que formarían el equipo Subías, Giráldez y López Iñigo, autores años después de la miesiana Facultad de Derecho de Barcelona. Con el tiempo, aquellos jóvenes formarían el núcleo esencial del movimiento arquitectónico catalán llamado Grupo R que reivindicó entonces la recuperación de las ideas presentes en el contexto internacional. Y entre ellos, se encontraba este arquitecto palmero.

En sus comienzos canarios, al igual que sus compañeros de generación catalanes, Rubens Henríquez se esfuerza en las islas de Tenerife y La Palma en la práctica de una arquitectura racionalista que se inspira en la simplicidad de lo popular,  racionalizando sus formas y conceptos estructurales; y adoptando todo ello de una manera más inteligente al contexto. No obstante, sus frescas ideas renovadoras se encontraron con un entorno poco propicio, hegemonizado por un regionalismo de escasos horizontes, dominado por obsesiones formalistas tales como la exaltación del balcón canario, los elementos constructivos de la arquitectura tradicional y un clasicismo que se podría adjetivar como barroquizante.

Su trayectoria posterior quedaría marcada tras su incorporación a la función pública como arquitecto del ministerio de Hacienda, por una creciente dedicación administrativa. A partir de ese momento sus ocupaciones burocráticas hacen que sus proyectos de arquitectura pasen a desempeñar un papel secundario en su trayectoria profesional. No obstante, a partir de 1960 empieza a producir una serie de obras de una alta calidad estética que entroncan con ejemplos de la final evolución internacional del llamado Movimiento Moderno. Arquitectos como Le Corbusier y Mies van der Rohe constituirían para él una fuente de inspiración esencial. Tanto por su radicalidad estética racional como por su capacidad de simplificación ornamental y constructiva.

De ese momento, son unos primeros trabajos que destacan por una preocupación en la presentación escultórica de las estructuras realizadas con acero y hormigón. Como la sorprendente piscina municipal de Santa Cruz, hoy fatalmente transformada. En esos años proyecta y construye también la agrupación de cuatro viviendas en el Camino Largo, que termina en 1963. Quizás sea ésta la obra más reconocida de este arquitecto, que se constituye como un conjunto de piezas residenciales unifamiliares y que realiza para él mismo y tres amigos. Su planta de disposición seriada en diente de sierra obedece tanto a la búsqueda de una orientación climática óptima frente al sol y los vientos como a la consideración de la directriz de la vía que les ofrece acceso. Es un proyecto que segmenta el espacio en planta baja entre un lugar público abierto a la calle y otro privado orientado al jardín interior. Recintos que se separan con simples muros rectilíneos construidos con lajas basálticas primorosamente superpuestas en una rememoración formal de los modelos arquitectónicos del Neoplasticismo. Es una solución que recuerda así a algunas ideas seminales de Mies van der Rohe, tales como sus casas-patio americanas de los años 50. Las viviendas propiamente dichas, se conciben como cajas rectangulares diferenciadas que se elevan sobre el terreno mediante pilotes. Y atienden así a otra condición del lugar: su situación en la antigua laguna que, a pesar de haber sido desecada, recurrentemente llega a inundarse recuperando su carácter original. La definición estructural es una transposición directa del esqueleto Dom-ino lecorbusierano: dos planchas de hormigón apoyadas sobre dos hileras de pilares exentos. La aplicación rigurosa de un sistema compositivo modular permite la aplicación de piezas repetitivas de cerramiento sobre esa estructura básica de elementos de hormigón visto fundido in situ. Es una opción arquitectónica que podría definirse como una apuesta “naive” por la prefabricación artesanal. Estrategia formal que responde de una manera lógica a un territorio insular caracterizado por la ausencia de recursos constructivos industrializados. Finalmente, dos escaleras helicoidales rematadas con simples barandillas de acero definen las comunicaciones verticales. Unas hacia el interior definen desde un desarrollo en planta cuadrada una relación íntima con el patio trasero desde la propia casa. Y otras en arco que se adosan a la caja superior, otorgan hacia el exterior a cada edificio con un toque distintivo que refuerza la serialidad del conjunto.

A finales de los años 60 Rubens Henríquez pasa a adquirir un protagonismo social destacado involucrándose políticamente en la representación profesional y, especialmente, de los arquitectos. Una consecuencia de ello fue su elección a nivel nacional como Procurador en Cortes y que participara desde su visión como urbanista y experto en el catastro en la revisión de la Ley del Suelo estatal en 1975. En las islas tuvo un papel destacado como animador de la escena social y cultural al lograr junto a otros compañeros la fundación del Colegio de Arquitectos de Canarias en 1969. Fue entonces su primer dirigente a lo largo de varios años en los que esa institución desarrolló una actividad importante. En ese momento se construiría la sede de la institución en Santa Cruz de Tenerife, lo que daría lugar a importantes actos culturales como las exposiciones de los arquitectos José Luis Sert y Antonio Fernández Alba, la primera ocasión en que el primero retorna a España tras su exilio americano. Y también ahí exponen numerosos artistas que hoy forman ya parte relevante de la historia del arte español del siglo XX, tales como Canogar, Saura, Tapies, Miró, Guinovart y los canarios Millares y Chirino. Años después también se añadiría la celebración de la 1ª Exposición de Escultura en la Calle bajo su impulso y el de otros entusiastas compañeros. Evento que ha dejado repartidas por la ciudad de Santa Cruz de numerosas piezas escultóricas significativas de artistas como Henry Moore, Pablo Serrano y Óscar Domínguez.

Hacia 1969 realiza Hénriquez otro brillante trabajo arquitectónico. Se trata del conjunto de viviendas escalonadas de Ifara. Esta agrupación residencial tiene que lidiar con un emplazamiento de extrema dificultad topográfica. Usando una estrategia de composición modular sobre una malla cuadrangular, la colocación de pequeñas unidades cúbicas de 4x4x3 mts. sirve como estrategia para ir encajando en el terreno un programa residencial que está abierto a combinaciones múltiples. Se trataba de crear diversas soluciones de viviendas de tamaño medio superior a 100 m2 y su mejor adaptación y encaje conjunto. Junto a ellas, se despliegan terrazas abiertas al paisaje que aprovechan las mejores orientaciones visuales garantizando privacidad al mismo tiempo. El empleo nuevamente de estructuras de hormigón y paños de cerramiento continuos construidos con bloques prefabricados que conforman cajas habitacionales óptimas. Nuevamente sencillas carpinterías y barandillas dan al conjunto un toque cálido de privacidad. La idea del famoso edificio del Habitat de Montreal, realizado en 1967 por Moshe Safdie, es un prototipo coetáneo e ineludible que sirve de fundamento referencial al proyecto. De ese momento es también el edificio Chasyr un bloque urbano compuesto por espacios destinados a comerciales, oficinas y viviendas. Ahí también aplica sus recursos expresivos habituales como la exposición de las estructuras de hormigón, las precisas carpinterías de madera para las barandillas y los grandes ventanales acristalados que delimitan los espacios interiores. Su inclinación hacia los prefabricados se observa también aquí en los grandes paneles construidos con piedra volcánica rojiza que definen el gran testero que formaliza la esquina del edificio. En 1973 continúa este tipo de planteamientos constructivos en el colegio de educación especial del Hermano Pedro. Este edificio se compone de un conjunto de pabellones enlazados por grandes patios interiores de juego. En ese trabajo explora nuevas ideas para la solución de las cubiertas y artilugios para mejorar las condiciones climáticas derivadas del fuerte soleamiento y la introducción de sutiles soluciones para la ventilación cruzada de los interiores. Una última obra suya es la sede de la Delegación de Hacienda de 1989. Es una simple caja cúbica de cristal y hormigón blanco visto que se estructura como un perímetro de áreas funcionales alrededor de un núcleo central de comunicaciones y servicios. El tratamiento de las fachadas se realiza mediante la definición de una composición tripartita definida por una serie de bandejas horizontales de hormigón blanco entre las que se intercalan bandas acristaladas retrasadas a las que se les superponen paneles también de hormigón, pensados para atenuar la incidencia del asoleamiento directo. Se trata de un edificio de gran claridad y simplicidad compositiva sobre la base de un modulo organizativo de 90×90 cms. En su concepto funcionalista acaba siendo un trabajo que denota una búsqueda de la máxima eficiencia espacial y constructiva, así como una funcionalidad estricta acorde con los servicios públicos a ofrecer. En ese sentido, el resultado podría adscribirse a una suerte de clasicismo racional contemporáneo.

En todos sus trabajos arquitectónicos ha habido siempre una voluntad experimental para investigar sobre las posibilidades materiales de una sociedad caracterizada por la escasez de recursos. Su arquitectura se basa así en una racionalidad estricta que usa las mallas rectangulares para componer piezas ordenadas y contundentes, mientras su inspiración surgía de la constante exploración y reconocimiento al trabajo de los grandes maestros de la modernidad en el siglo XX.

 

FGB

Bibliografía

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Arquitectura. Número especial dedicado a Tenerife
Revista Arquitectura COAM nº 181/182/183.
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GONZÁLEZ VAZQUEZ, Cristina
Rubens Henríquez
Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 2002

NAVARRO SEGURA, María Isabel y MEDINA ESTUPIÑÁN, Gemma
Canarias: Arquitecturas desde el siglo XXI
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RUIZ CABRERO, Gabriel
Guía de arquitectura contemporánea de Tenerife. 1962-2006
Colegio de Arquitectos de Canarias. Santa Cruz de Tenerife, 2008. Fichas 05, 08, 15 y 72

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