Museo Histórico Virtual

Martín Fernández de la Torre, Miguel

de artistas en Canarias

Arquitecto

Miguel Martín Fernández de la Torre

Las Palmas, 1894; Las Palmas de Gran Canaria, 1980

Martín realizó los cursos preparatorios de la carrera en Barcelona y los fundamentales en Madrid -según el nuevo plan de 1914-, donde, habiendo terminado un año antes, se tituló, sin embargo, en 1920, teniendo como profesores a Velázquez Bosco en historia y dibujo, Teodoro de Anasagasti en proyectos o César Cort en “urbanología”. Ya en 1919 había colaborado con los también estudiantes Luis Lacasa, Fernando García Mercadal y José Arnal (representantes más tarde del Racionalismo del GATEPAC) en el concurso del monumento a Elcano en Guetaria. Trabajó en el estudio de Secundino Zuazo y para una sociedad urbanística, viajando, además, por Europa. Martín fue, pues, por intereses y relaciones, un representante de la llamada por Carlos Flores “Generación del 25”.

En 1922 regresó a Las Palmas con el encargo de realizar un Plan de Reforma y Ensanche que, por motivos políticos, no se aprobó hasta 1930. Entre ambas fechas encontramos una buena cantidad de documentos urbanísticos heterogéneos y complementarios producidos por el arquitecto que darán soporte a la ocupación masiva del suelo, desde la huella de la vieja muralla del centro histórico a La Isleta, según lo que sigue caracterizando a la ciudad actual: un tratamiento de partes independientes que se componen sobre una única red viaria.

Entre 1923 y 1926 Martín realizó una serie de proyectos de gran calidad arquitectónica en los que, a un claro eclecticismo regionalista, une simetrías de planta y taxis académicas, destacando el edificio para Del Toro en la calle Viera y Clavijo (1923), el de la esquina de ésta con Bravo Murillo, de indudables referencias al academicismo madrileño (1923), o el edificio plurifuncional en altura en Bravo Murillo 13, con su gran patio interior desornamentado proto-racionalista (1924). De esa primera época hay que citar su arquitectura doméstica, donde al pintoresquismo regionalista “internacionalista” -casi centroeuropeo a veces- hay que unir referencias tomadas de modelos locales: así lo vemos en las casas Viscasillas (1924), Fuentes (1924), el hotel para Mesa y López en el Paseo de las Canteras (1923) o la agrupación de 18 casas en Ciudad Jardín (1924), todas ellas en Las Palmas.

En 1927 proyectó las casas Machín en Vegueta y Mulet I en Ciudad Jardín, definiendo con ellas temáticas formales ya racionalistas: simplificación de la ornamentación, horizontalidad compositiva, aleros y sombras, elementalidad técnica y de materiales. Los viajes y la espléndida colección de revistas a las que estaba suscrito le permitieron probar, y convencer, con los nuevos lenguajes, apreciándose ya una notable madurez en la casa Miranda-Junco (1929) o en la Fábrica de tabacos La Belleza en Santa Cruz de Tenerife (1929-1930), al mismo tiempo que su arquitectura seguía, en algún caso, repitiendo categorías compositivas anteriores, como vemos en los alzados del Casino de Tenerife (1929).

A pesar de ciertas reticencias -recuérdese que el expediente para construir el edificio Palazón en la capital tinerfeña tardó casi un año en ser aprobado (julio 1930-abril 1931)-, la asunción de la nueva arquitectura multiplicó los encargos, de modo que hasta 1932 Martín proyectó una buena cantidad de excelentes edificios en Gran Canaria: el Hotel Parque (1932); el constructivista Cine Rialto (no construido, 1931); el Asilo de Arucas (1932); el Manicomio Provincial en Tafira (1931-1932); el conjunto urbano del Cine Cuyás, gallera y hotel en Las Palmas, donde llegó a definir incluso el diseño de mobiliario y decoración (1931-1932); viviendas entre medianera -como los tres proyectos para el borde poniente del Parque de Santa Catalina para la familia González Martín, entre 1928 y 1930- y chalets -como el grupo Quevedo en El Monte (1931)-, y también las primeras propuestas para la sede del Cabildo Insular.

En julio de 1932 entró en el estudio Richard Oppel, iniciándose un período claramente expresionista caracterizado por una horizontalidad y dinamicidad formal que coincidió, prácticamente, con la estancia del arquitecto alemán hasta octubre de 1936. En esa época terminó de proyectarse en el estudio Martín el edificio del Cabildo (septiembre de 1932) además de algunos de sus mejores edificios racionalistas: las casas Speth (1932-1934) y Vega, una auténtica obra de arte total (1933), en Tafira; la casa Mulet II (1935) en las Palmas; las casas Ayala (1933) y López (1935) en Santa Cruz de Tenerife; la Clínica Camacho en Santa Cruz de La Palma (1935) o el edificio Staib/Fred Olsen en el Puerto de La Luz (1936). En esas mismas fechas, el estudio introdujo en determinados casos estilemas regionalistas sobre volumetrías y distribuciones racionalistas, como en las casas Staib (1931) o Del Castllo (1933), así como en la casa familiar de Martín en Ciudad Jardín (1934).

Entre 1935 y 1939, Martín desarrolló la Colonia I.C.O.T. (sigla de su empresa Industria y Construcción Oficina Técnica), un conjunto de 35 casas en Ciudad Jardín que siguen una gran variedad de modelos arquitectónicos en hilera, pareados y aislados, donde se controló desde la gestión y ordenación urbana al mobiliario, siendo, por tanto, un paradigma de intervención moderna. La sede del Cabildo Insular se inició en 1937 (de noviembre son la memoria y los planos definitivos) inaugurándose en 1941 ya con una planta más, tanto en su volumen principal como en la torre, según proyecto de su director de obras Eduardo Laforet. Y en plena guerra civil, el Auxilio Social falangista encargó la insólita Casa del Niño (1938-1948), con sus referentes arquitectónicos del racionalismo italiano.

El hermano de Martín, el pintor simbolista y modernista Néstor (1887-1938), ya había iniciado su “campaña tipista” en 1934 y colaborado en el proyecto de arquitecturas regionalistas en el estudio. Sus dibujos para el Pueblo Canario y el Parador de Tejeda son de 1937, cuyo desarrollo arquitectónico quedó en manos el arquitecto, entroncándose así con las poéticas neo-canarias firmemente establecidas por Marrero Regalado desde Tenerife. Estas obras se acabaron en la década de los cincuenta, así como la reconstrucción del Hotel Santa Catalina (1947-1959).

En la última etapa profesional de Miguel Martín se reconoce un recogimiento sobre el racionalismo funcionalista, que no olvida la monumentalidad expresionista; así sucedió en la Casa Ford (1948-1956) o en el Hotel dibujado para el primer anteproyecto de Rubió i Tudurí de una zona turística en el oasis de Maspalomas (1953), y cuyas ideas fundamentales pasaron a las diversas fases del Hotel Metropol en Las Palmas (1957-1961). Todo ello lo vemos, sobre todo, en la espléndida Casa del Marino (1958-1964), donde su volumetría y cuidada resolución funcional (que no ha impedido gran variedad de usos a lo largo de los años), los lenguajes aplicados, el control de los detalles (dibujados en obra a escala real por el propio arquitecto), así como su cualidad de hito urbano, al construir tanto ese sector de la ciudad como su fachada marítima, hace que podamos considerarlo como uno de los mejores edificios del siglo en Canarias.

 

MMH

Bibliografía esencial

AA.VV.
El Cabildo Insular y la Ciudad Racionalista
Cabildo Insular de Gran Canaria, Las Palmas de Gran Canaria, 1987.

GAGO VAQUERO, José Luis y otros
Miguel Martín. Arquitecturas para la gran ciudad
CAAM, Las Palmas de Gran Canaria, 1995.

NAVARRO SEGURA, Maisa
Racionalismo en Canarias
Cabildo Insular de Tenerife, Santa Cruz de Tenerife, 1988.

PEREZ PARRILLA, Sergio
La Arquitectura Racionalista en Canarias (1927-1939)
Mancomunidad de Cabildos, Las Palmas de Gran Canaria, 1977.

RODRÍGUEZ SCHAEFER, Lorett y PETER, Johannes
Bauhaus + Racionalismo. Miguel Martín y el Movimiento Moderno
Artshop Verlag, Berlín y Las Palmas de Gran Canaria, 2017.

UNIVERSIDAD DE LAS PALMAS DE GRAN CANARIA
Archivo Miguel Martín Fernández de la Torre
https://mdc.ulpgc.es/cdm/landingpage/collection/ammft

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