Museo Histórico Virtual

Casas Lorenzo, Nicolás de las

de artistas en Canarias

Escultor

Nicolás de las Casas Lorenzo

Santa Cruz de La Palma, 1821- 1901

Forma parte de ese grupo de escultores de la segunda mitad del siglo XIX de la isla de La Palma (Aurelio Carmona, José Aníbal Rodríguez, Arsenio de las Casas, etc.) que estuvieron supeditados a unos patrones artísticos ya encorsetados.  Algunos lograron vivir del producto de su taller, pero otros, en cambio, buscaron suerte en actividades afines (carpintería, pintura, fotografía),  como es el caso de Nicolás de las Casas, cuya producción es más bien escasa, en la que se incluyen restauraciones y transformaciones de viejas obras. En realidad, su principal actividad laboral estuvo centrada en la construcción naval, una industria que fue muy próspera a lo largo del siglo XIX en La Palma, destacando la familia Arocena como la mayor impulsora de la misma. Por tanto, la madera, su naturaleza, el empleo y las condiciones fueron fundamentales para el conocimiento de la escultura, cuyos preceptos teóricos y prácticos los recibió en la Escuela de Dibujo de la capital palmera, así como bajo  la dirección artística de don Manuel Díaz Hernández (1774-1863), sacerdote, ilustrado, prócer de la cultura y escultor.  

Nicolás vino al mundo el día 5 de diciembre de 1821. Sus padres, don Miguel de las Casas y doña María de la Encarnación Lorenzo, procedían de una familia acomodada (por vía materna sobresalieron algunos militares), lo que supuso contar con un cierto bienestar social y económico, permitiéndole abrir taller donde se  gestaron algunas esculturas, se repararon otras y se llevaron a cabo piezas de interés artístico para una selecta clientela. Sus negocios se consolidaron (sobre todo la industria naval), al contraer matrimonio en Cuba con la joven y acaudalada Juana Fernández López. Fijó su residencia en su ciudad natal, Santa Cruz de La Palma.

Pero su producción sigue siendo un tanto desconocida, ya que no disponemos de un estudio serio que nos permita establecer criterios selectivos y estilísticos, pues con relativa frecuencia el resultado de las  obras producidas en esa época suelen a veces ofrecer confusión  entre las distintas autorías.  El paralelismo cronológico, la repetición de los temas (imaginería religiosa), la reducida aportación social a la apertura de los movimientos artísticos del momento, fueron auténticos obstáculos en el crecimiento, creatividad y formación de nuestros escultores. No cabe duda de que Fernando Estévez (1788-1854) llegó a eclipsar a toda una generación de artistas, de modo que el arquetipo propuesto en muchas de sus obras, sirvieron para lograr el éxito y la aceptación de otros escultores. Así, el modelo de la “Dolorosa” existente en la iglesia de Santo Domingo de Guzmán (Santa Cruz de La Palma), salida de la gubia del citado Estévez, fue utilizado por los de su tiempo (consagrados y aficionados); una tipología que nos vino básicamente de la zona del Levante, incluso de Italia, a través de grabados y de apuntes, con sus correspondientes alteraciones y adaptaciones. No solo Estévez los llegó a utilizar, sino también Luján Pérez (1756-1815), contando con el ejemplo de la Dolorosa (“Virgen del Miércoles”) de la iglesia de Santo Domingo de Guzmán de Las Palmas de Gran Canaria. Nicolás de las Casas repitió el mismo formato en su Dolorosa que se venera en la iglesia de San Francisco de Asís de la capital palmera. Lo mismo ocurrió con la imagen del Señor del Huerto, hoy en la parroquial de San Pedro Apóstol de Breña Alta. Una obra de correcto acabado anatómico, muy sujeta a los patrones establecidos en las representaciones de este episodio de la Pasión, sin ninguna intención de aportar otras alternativas en la interpretación del mencionado  episodio evangélico. Podríamos afirmar que  Nicolás de las Casas esculpió como mero entretenimiento, como hobby, sin demasiadas pretensiones, demostrando que era capaz de resolver estudios a la manera de los viejos maestros. Su verdadera fuente de ingresos radicó entonces en la construcción de barcos, demostrándolo con la fragata “Ninfa de los Mares”, un verdadero perito del oficio. Fue también Alcalde de Santa Cruz de La Palma y condecorado con la Cruz de Carlos III (Mérito Naval primera clase).  Falleció en su ciudad el 13 de marzo de 1901.

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Bibliografía esencial

DE PAZ SANCHEZ, Manuel:  La Ciudad. Una historia ilustrada de Santa Cruz de La Palma. Revista de Historia Canaria, ISSN 0213-9472, Nº 186, 2004, págs. 327-328

FUENTES PÉREZ, Gerardo:

—Canarias: el clasicismo en la escultura. Cabildo Insular de Tenerife, 1990

—“La escultura del siglo XIX. La tradición imaginera y la académica”, en El despertar de la cultura en la época contemporánea. Artistas y manifestaciones culturales del siglo XIX en Canarias. Historia Cultural del Arte en Canarias, V, Gobierno de Canarias, 2008

LORENZO RODRÍGUEZ, Juan Bautista. Noticias para la Historia de La Palma, La Laguna-Santa Cruz de La Palma,  t. I y II, 1975 y 1997

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